|
LOS 'DESINFORMADORES', CON NOMBRES Y APELLIDOS
LUIS ALFONSO GÁMEZ
BENITO MANUEL CARBALLAL, BRUNO CARDEÑOSA, IKER JIMÉNEZ y JAVIER SIERRA. Ellos son, por orden alfabético, los manipuladores a los que se refiere en su trabajo RICARDO CAMPO PÉREZ. Ellos son los profesionales del misterio que han sembrado la mentira en torno al proceso de desclasificación en Más Allá, Enigmas y Año Cero, cuyos directores, JOSÉ ANTONIO CAMPOY, FERNANDO JIMÉNEZ DEL OSO y ENRIQUE DE VICENTE, son cómplices del engaño El negocio es el negocio y quien primero se percató de ello fue Sierra, que en Más Allá (Nº 68-Octubre 1994) llamaba la atención sobre el hecho de que «El Ejército del Aire 'ajusta' la desclasificación de documentos ovni». A su juicio, «un punto negro se deja ver en el manojo de papeles desclasificados», un documento, el 0023, que «JUAN JOSÉ BENÍTEZ, así como algunos otros ufólogos» consideraban «un texto ajeno al expediente [del caso Bardenas] y confeccionado recientemente con un ordenador, tal y como parecen indicar algunos de los peritajes realizados sobre el texto». Más recientemente, se han sumado al apostolado de tan imaginaria conspiración Bruno Cardeñosa -siempre brillante desde que dio con la clave de la segunda venida gracias a un bólido que confundió con una portentosa nave extraterrestre- e Iker Jiménez. El primero califica el documento 0023 de «informe falsificado» (Enigmas, Nº 4-Abril 1997) y se reafirma en ello en un monográfico de revista de Jiménez del Oso dedicado a «Los auténticos expedientes X españoles», publicado recientemente, y en su libro 50 años de ovnis. Las mejores evidencias. En este último, dice que «el documento no pudo realizarse en la fecha en que aparece firmado (11 de enero de 1975), sino mucho después, ya que la tecnología de la máquina electrónica con la cual confeccionaron el escrito no se encontraba aún en el mercado en la citada fecha». Y concluye: «Hablamos, simple y llanamente, de una falsificación de documento público». Lo mismo que mantiene en el número extraordinario de Enigmas Iker Jiménez, para quien el documento 0023 «parece haber sido falsificado», ya que está escrito «con una máquina eléctrica u ordenador... cuando en aquel enero de 1975 todas las dependencias utilizaban máquinas de escribir con una tipografía radicamente distinta de la de esta hoja». Mentiras, todas ellas, como bien ha demostrado la investigación de JOAN PLANA CRIVILLÉN. Pero, entre nuestros adalides de la desinformación, la palma se la lleva Benito Manuel Carballal. El autoproclamado asesor policial ha sido quien en Más Allá (Nº 80-Octubre 1995) y Año Cero (Nº 82-Mayo 1997) ha atribuido declaraciones y actitudes falsas al coronel ANTONIO MUNAIZ. Carballal afirma en sus escritos que el militar, a quien presenta como «el juez instructor con mayor experiencia en la investigación de informes ovni en España», desconfía «sobre la transparencia de la desclasificación» y hace «duras críticas» contra los ufólogos que han colaborado con el Ejército. Además, dice el ufólogo gallego, Munaiz afirma que los militares «saben más de lo que dicen». Todo ello, tan falso como la historia de la falsificación del documento 0023. Y tan falto de fundamento como basta la perspicacia de Cardeñosa, que en otro de sus alardes intelectuales llega a afirmar que «faltan informes» por salir a la luz, ya que «la cifra de informes desclasificados ha sido de 83, pero los ufólogos sospechamos que el número real de expedientes supera los 200». ¿Por qué no 500 ó 2.000 ó 1.000.000? Puestos a inventar, cualquier cifra es válida, como lo es engañar al lector con peritajes inexistentes o darle la vuelta a las declaraciones del entrevistado para que diga todo lo contrario. En eso es en lo único en que son verdaderas autoridades los jóvenes representantes de la ufología de quiosco.
© Copyright 1997 Luis Alfonso Gámez |